Sorprende llegar a Cortefiel para cambiar unas camisas de los Reyes Magos, pero no hay alfileres para el ajuste de medidas…
La verdad es que sí, sorprende acercarse al Centro Comercial Atlántico, en Vecindario, con unas camisas que le han traído a uno los Reyes Magos de Oriente, en la noche del pasado 5 de enero, con tanta ilusión, y que, como suele resultar frecuente, no se ajustan a las medidas. Que si la talla, que si las mangas…
Aunque, eso sí, sorprende que los Reyes se equivoquen con la talla, aunque, claro es, con la multitud de regalos con que nos obsequian a tantos, se puede perdonar el error de los Magos de Oriente
Así puse aprovechando un ratejo libre, el amigo se acercó hasta Cortefiel y proceder al cambio correspondiente.
Una charla con una dependienta y un buen y largo tiempo dando vueltas entre camisas, por un lado y por otro, tratando de elegir otras diferentes a las que le habían traído Melchor, Gaspar y Baltasar. Con las nuevas camisas en la mano, como corresponde, al probador.
¿Y qué hacemos ahora?
El cliente se encaminó al probador donde pasa un buen rato desliando las dos camisas, que eso parece más un sudoku que otra cosa. Camisa viene, camisa va, desliando las prendas elegidas y probárselas. Con la primera de ellas, bien de talla, pero larga de mangas, el cliente salió a la altura de un discreto pasillo, para que la dependienta le ajustara la medida…
Pero, oh, resulta que en Cortefiel, el pasado 12 de enero, no había alfileres, vaya por Dios, para los ajustes de la modista. ¿Y qué hacemos ahora?
Pues tiene usted tres opciones: O vuelve se lleva las caminas y vuelve por aquí con las camisas con la medida tomada o cuando haya alfileres, se lleva las camisas y se busca la vida, o las cambia por otras prendas…
¡Oooooooooh…! ¡Vaya laberinto, pardiez…! ¿Habrá que adaptarse a las tallas y no las tallas a los clientes?
Nota: la fotografía está captada de la página web del Centro Comercial Atlántico, en Vecindario
