No deja de sorprender que los tránsfugas sigan avanzando en sus silencios en un proceso de tachar días
Por Juan de la Cruz
El pasado viernes el periódico digital «maspalomasplus.com» publicaba la información que se hacía pública desde el Ministerio de Política Territorial, a través de la cual se avalaba el informe elaborado por el secretario del Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana por el que se declaraba tránsfugas al alcalde del municipio, Francisco García Sánchez, y los cinco concejales que le acompañaron en esa huida, dejando tirados a los militantes de Nueva Canarias que les auparon el 23 de mayo de 2023 al acta edilicia.
Pero eso ya es agua pasada que, como bien se sabe, no mueve molino. Lo que más grave resulta es que se fueron el acta que obtuvieron enarbolando la bandera. los principios y los estatutos de Nueva Canarias. Pero eso, a determinados personajillos de las marionetas políticas, les da igual. Lo importante es seguir en el machito y a otra cosa, mariposa.
Y ni la menor respuesta sobre ese pronunciamiento que, cuando menos, debieran de tener en cuenta, ojo, los tránsfugas enciclopédicos. Ahora, de lo que se trata, en su estrategia, es de guardar silencio y alargar los días, porque en once meses se convocan las elecciones municipales y autonómicas.
Claro que por los pagos de San Bartolomé de Tirajana el escenario es diferente, pero la desconsideración moral y la falta ética y carencia de principios políticos firmes y sólidos no es un valor que distinga a Samuel Henríquez Quintana ni a los cuatro concejales que le acompañaron en ese huida desde las filas de Nueva Canarias a Prica, donde, por cierto, también guardan y mantienen un silencio vergonzante sobre la indecencia del transfuguismo.

La moralidad del juego político
En el fondo, con esos elementos argumentales que quedan atrás, da la impresión de que el transfuguismo no deja de ser más que una fenomenología y una palabra más que define el diccionario de la Real Academia Española, y nada más.
Por lo que aquello que debiera de avergonzar a los tránsfugas de estos dos municipios, Francisco García Sánchez y Samuel Henríquez Quintana no deja de ser una figura coloquial y hasta abstracta que algunos han decidido pasarse por el arco del triunfo.
Ante esa quietud de estatuas de piedra de los tránsfugas quizás otros debieran de agotar las vías legales para acabar con este cachondeo que hacen de la política algunos transformando principios en los que, no es que creamos nosotros, es que creyeron unos votantes que fueron engañados a las urnas con unos tipos impresentables, pero que ahí siguen, montados en los carguitos políticos, que es oro molido para muchos, y no eso de andar al tajo habitual de antes de su dedicación política.
