Paulatinamente, casi darnos cuenta, vamos avanzando hacia el inmenso y siempre entrañable camino hacia la Navidad.
Una Navidad inmensamente genuina, intensamente bella, como la que se distingue y se representa por todos los senderos de luz y de arena, de sorpresas y de magia, siempre cuajados por una radiografía de colores a lo largo de un rincón tan abierto y hermoso, tan admirado como iluminado como es, siempre, la ruta que lleva ni más ni menos que a las campas de Maspalomas.
Y, en Maspalomas, se corre el visillo, transparente, de Las Dunas… Un espacio y un lugar icónico que impresiona, permanentemente, a todos. Y en ese paraje como el que supone y representa las Dunas de Maspalomas, como en una fábula que cobra vida en ese cada día más sorprendente relieve que se escenifica con una variada inmensidad de miras.

«Navidades del mundo»
como las de las propias Dunas de Maspalomas, «culturas y personas de distintos lugares siguen la misma luz que guía su camino: El Faro de Maspalomas, convertido en maestro del encuentro y en símbolos de un municipio elegido por su entorno, su gente y su calma».
Tal como se señala «Allí, entre arena y palmeras, se alza nuestro Belén Viviente, un lugar donde las tradiciones se mezclan y donde cada Navidad encuentra su sitio» y «No dejes de visitar el Parque del Sur, donde celebramos y compartimos las Navidades del Mundo hasta el 7 de enero con el encendido navideño cada tarde de 18:30 a 23:00 horas«, con «Las Navidades del Mundo«.
Para ver el vídeo pulsar en este enlace: #BelénViviente
