Las precipitaciones intensas pueden darse en cualquier lugar de la geografía insular, con mayor probabilidad en el sur y el oeste
El Cabildo de Gran Canaria ha declarado la situación de alerta por lluvias y vientos por las posibles consecuencias meteorológicas de la borrasca de alto impacto ‘Therese’. La vigencia de la declaración del Plan Insular de Emergencias (PEIN) por la previsión de fuentes rachas de viento comienza a las 08.00 de este jueves 19 de marzo y a partir de las 17.00 por precipitaciones.
Las previsiones apuntan a dos fases diferenciadas. El paso de dos frentes fríos, acompañados de fuertes vientos y precipitaciones persistentes e intensas. La llegada del primer frente está prevista para el jueves, seguido de un periodo de calma relativa que dará paso a un segundo frente previsto para el viernes. A continuación, se prevé un episodio de fuerte inestabilidad a partir del fin de semana, donde se podrán dar precipitaciones intensas y de carácter tormentoso.
En las vertientes sur y oeste
En el caso de Gran Canaria las previsiones apuntan que las lluvias pueden ser persistentes e intensas en toda la geografía insular, si bien la mayor probabilidad de impacto se localizará en las vertientes sur y oeste. En el caso de los vientos, serán de componente suroeste y podrán alcanzar y superar los 90 kilómetros a la hora, especialmente en las zonas más expuestas de cumbres, medianías altas y otros lugares donde suele producirse aceleración del viento.
Además, desde el Consejo Insular de Aguas (CIA) del Cabildo de Gran Canaria ha puesto de manifiesto la necesidad de que el conjunto de la población atienda las medidas mínimas de prevención general de cara a evitar daños materiales y personales.
Se trata de la prohibición de aparcar en los cauces públicos y de transitar por ellos en caso de lluvias intensas; la retirada de los cauces públicos de acopios de materiales y de instalaciones que pudieran verse arrastrados en caso de avenidas; y, en general, la adopción de las medidas de prevención necesarias para evitar, durante el periodo de riesgo, el uso de los cauces y las actividades y acciones que puedan suponer un obstáculo para el flujo de las aguas.
