De uno u otro modo todo indica que alguien está empeñado en expulsar a 12.000 propietarios de apartamentos y bungalós de Maspalomas
Así parece deducirse de la perversa Ley de Vivienda Vacacional, que ahora, por inspiración de algún genio de la consejería de Turismo del Gobierno de Canarias ha pasado a denominarse nada más y nada menos como «Ley de Ordenamiento Sostenible del Uso Turístico de Viviendas».
Toda una farsa y un paripé, que ha pasado por el Parlamento sin mayor diálogo, ante la cerrazón de la alianza formada por las cuatro formaciones políticas que sustentan al Gobierno de Canarias, para seguir abriendo las puertas a los grandes operadores turísticos y a las Explotadoras, siempre tan abusivas contra los propietarios de apartamentos y bungalós.
Una operación soez, cruel y de todo punto injusta, que va surcando las aguas de la actualidad, entre contenidos silencios como buenamente puede, ojo, por las procelosas aguas de la mar surcando y tratando de sortear la indignación de miles de propietarios de apartamentos y bungalós en Maspalomas y en Canarias, para favorecer, ay, a los grandes operadores turísticos y a esa indignante fenomenología denominada, fatal pero muy acertadamente, como Explotadoras.

¿Quién quiere expulsar a 12.000 propietarios de apartamentos y bungalós de Maspalomas?
Una pregunta que nos lleva a sacar a colación, de nuevo, el christma lanzado por la Plataforma de Afectados por la Ley Turística (PALT) hecho público por únicamente por el periódico digital y diario «maspalomasplus.com«, salvo error u omisión, y en el que Maribe Doreste, presidenta de la PALT, lanza el siguiente mensaje y contenido:
«Con el deseo de que tod@s los afectad@s por las leyes turísticas sigamos unidos hasta conseguir que la burocracia y la barbarie política contra nosotros sea reconocida por los estamentos democráticos, ya sean españoles o europeos«. Finalizando del siguiente tenor: «Y podamos vivir en PAZ en nuestras casas, que es nuestro hogar«.
Que nadie olvide el cuasi absoluto silencio que se mantiene ante una Ley que, con un peso de una enorme transcendencia social, queda pendiente de un pequeño hilo. ¿O es normal que la dichosa Ley se aprobara en el Parlamento de Canarias, el pasado 12 de noviembre, y que no apareciera publicada hasta un mes justo, exactamente, después, el 12 de diciembre, mientras, como ya dejamos constancia la Ley esta «congelada» y «cogida entre algodones«, pretendiendo no generar ningún ruido y evitar asperezas y ese debate social de los afectados?
Item más: Y esperando la ayuda el auxilio de una Disposición Transitoria o un Decreto-Ley.
