Día Internacional Concienciación y Reconocimiento sobre la enfermedad COVID Persistente, reclaman derechos, investigación y atención sanitaria adecuada
Con motivo del Día Internacional para la Concienciación y el Reconocimiento de la COVID Persistente, la Asociación COVID Persistente de Canarias pone de relieve los problemas compartidos por miles de personas afectadas por esta enfermedad en Canarias y millones en todo el mundo. Según estimaciones científicas, la falta de asistencia sanitaria adecuada, investigación, protección laboral y cobertura social en relación con la COVID Persistente afecta a más de 70.000 personas en Canarias y a 2,4 millones en España. En Europa se calcula que hay más de 36 millones de personas afectadas y cerca de 400 millones en todo el mundo.
El 15 de marzo se ha convertido en una fecha clave para la visibilización de esta enfermedad. La jornada adquiere un significado especial, ya que se ha incluido la COVID Persistente como enfermedad crónica dentro de la Estrategia Nacional de Abordaje de la Cronicidad 2025-2028, del Ministerio de Sanidad.
Millones de personas padecen una enfermedad crónica
Seis años después de que el SARS-CoV-2 provocara la primera gran pandemia del siglo XXI, gran parte de la sociedad y clase política ha decidido pasar página. Millones de personas continúan padeciendo una enfermedad crónica que afecta gravemente a su calidad de vida y siguen apareciendo nuevos casos de COVID Persistente debido a las reinfecciones. Desde COVIDPERCAN señalan que “miles de personas seguimos viviendo en Canarias con una enfermedad crónica para la que todavía no existe una respuesta sanitaria suficiente”.

Una cuestión de derechos humanos
En 2025 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa instó a los Estados miembros a un abordaje integral de la COVID Persistente basado en los derechos humanos, recomendando financiación de la investigación, coordinación de políticas públicas, centros especializados transdisciplinares y mejora de formación médica. Los pacientes consideran que los avances siguen siendo insuficientes. En España, donde las competencias sanitarias están descentralizadas, los pacientes sufren desigualdades territoriales en el acceso a la atención sanitaria, lo que vulnera el principio de equidad del sistema sanitario. Hace 8 meses, el Consejo Interterritorial del SNS aprobó el nuevo Documento de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad del Ministerio de Sanidad, en la que se incluyó la COVID Persistente como enfermedad crónica. Pero no se ha producido ningún avance legislativo ni desarrollo efectivo que permita trasladar este reconocimiento a medidas reales para los pacientes.
La COVID Persistente dificulta o incluso impide desarrollar una actividad laboral normal
En España apenas se conceden adaptaciones de puesto de trabajo, reconocimientos de discapacidad o incapacidades laborales con esta enfermedad. Se ha iniciado un tímido avance con las Jornadas Sociolaborales sobre COVID Persistente en el Congreso, impulsadas por pacientes. Desde COVIDPERCAN esperan «que sea el inicio de un cambio en materia legislativa. En muchos casos, los pacientes se ven obligados a reincorporarse al trabajo pese a presentar síntomas graves, lo que acaba derivando en despidos, pérdida de ingresos y mayor vulnerabilidad social«. Las asociaciones reclaman garantizar la cobertura social de quienes padecen esta enfermedad, incluyendo el acceso a prestaciones sociales y recursos como la Ley de Dependencia.
También señalan que Sanidad de Canarias incumple su Estrategia de COVID Persistente, como que «No existen unidades transdiciplinares. Solo hay consultas monográficas sin coordinación entre especialistas. No se están realizando derivaciones a psicólogos que atienden a pacientes con COVID Persistente. Inexistencia de seguimiento entre profesionales de centro de salud. No se han generado el desarrollo y empleo de herramientas de telecomunicación entre profesionales y pacientes. Tampoco la de identificar y desarrollar materiales y herramientas de soporte que proporcionen recomendaciones y ejercicios de autocuidado en función de la sintomatología, y fomentar su empleo. Tampoco ha desarrollado acciones formativas en las que se explique entre los profesionales el concepto de COVID Persistente y las claves de su abordaje, Inexistencia de un registro autonómico de pacientes con COVID Persistente y otros«.
Prioridades para los próximos años
Creación de unidades transdisciplinares especializadas para el abordaje integral de la enfermedad, en las que exista coordinación real entre sus profesionales, Desarrollo de protocolos terapéuticos y guías clínicas oficiales, Mayor inversión en investigación biomédica sobre COVID Persistente, Programas de rehabilitación cognitiva y funcional, Formación continua y obligatoria para profesionales sanitarios, Creación de un registro estatal y autonómico de pacientes, Reconocimiento legal y social de la enfermedad.
Finalmente La asociación hace un llamamiento a la sociedad civil para recordar que la COVID Persistente es una enfermedad frente a la que cualquier persona puede ser vulnerable. «Hoy somos nosotros quienes la padecemos, pero mañana podría ser cualquiera«.

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