Sánchez tiene el deber de recibir al presidente de Canarias y conocer la magnitud de la crisis migratoria y la problemática canaria
Por Juan de la Cruz
Ya escribimos hace unos días que es muy probable que Pedro Sánchez, que aún no ha salido a explicar las razones del cachondeo de la entrada y huida de España de Puigdemont, cuyo partido es socio, al tiempo, para mantener el equilibrio del desastroso Gobierno Frankenstein, se vaya de Lanzarote, no ya sin haber recibido al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, al que probablemente no reciba, según algunas fuentes de «maspalomasplus.com«, sino que, posiblemente, ni le responda, pero le tenga esperando.
Pedro Sánchez, un personaje ruin, sí ha tenido tiempo, claro es, para preparar largamente con su acólito Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña, con el apoyo de Esquerra Republicana de Cataluña y los comunes, las vacaciones conjuntas de los dos matrimonios, y preparar las vacaciones para ir «armando» las legislaturas de España y de Cataluña.
La miseria moral de Pedro Sánchez es tan severa que él –que no iba a pactar nunca con Bildu, que no dormiría a gusto con Podemos de socio gubermanental, que pregonaba que la amnistía no era constitucional, que iba a traer esposado a Puigdemont desde Waterloo— es capaz, y probablemente lo haga, de pasar diez o quince días en Lanzarote y largarse sin ver al presidente de Canarias, Fernando Clavijo. Y hablar de las encrucijadas de Canarias, como la de grave crisis de los inmigrantes ilegales africanos, de la presencia de Canarias en los últimos lugares de la realidad socioeconómica de España y de la problemática de la distancia de la península…
De ser así estaríamos ante una de las miserables acciones de Pedro Sánchez con y contra Canarias. Y todo porque el presidente de Canarias no se llama, como anhelaba el presidente del gobierno de España, Angel Víctor Torres, y al que desbancó, afortunadamente, el pacto entre Coalición Canaria y el Partido Popular.
Canarias, presidente Sánchez, espera, con auténtico interés, que reciba en su Palacio residencial de La Mareta a Fernando Clavijo, un político moderado, serio, riguroso, cercano y sencillo. Y que, además, respira el mayor sentido de la canariedad y la defensa de la identidad canaria por todos los poros. Lo que nunca hizo por cierto Angel Víctor Torres.

lo reciba o no, todo seguira igual. para que perder el tiempo por ambas partes
Tampoco se ve a Clavijo con muchas ganas de querer terminar con la inmigracion. de haberlo querido ya se hubiese manifestado. Ningun politico quiere salir borroso en la foto.