«Ya vienen los «amos» a Maspalomas. Virgencita, que nos quedemos como estamos«
Por Juan de la Cruz
Ya vienen dos o tres rusos a Maspalomas por un par de horas mal contadas. Como siempre, llegan con el mando caciquil, se reúnen en una asamblea con los propietarios y «pacientes» de un Complejo Turístico, donde otros se lo han montado a base de bien, abusando de la generosidad de muchos, del desconocimiento de otros, del colaboracionismo de unos cuantos, contra la lucha de quienes se enfrentan a ellos, y la inhibición de otros.
Ya vienen los rusos que, sin acercarse casi nunca a Maspalomas, parecieran los amos de un cortijo, perdón, de un complejo turístico en Maspalomas. Hacen lo que quieren, contratan a un guarda jurado como jardinero, aunque hubiera que despedirlo a los quince días; en verano, un baile de jardineros y jardineras tras la jubilación de un extraordinario equipo; otro bailes de socorristas, por unas u otras circunstancias de mala selección; ni se enteran de cómo los jardines se deterioran; contratan a su capricho sin informar ni de labores tan siquiera a los comuneros, ni si las hamacas se encuentran sucias de toda suciedad, que daba grima, cuando se les avisó de forma cuasi sanitaria; imponen una derrama y, hala, sin mayores problemas… Como aquella del cambio de pavimento que, con el presupuesto de una empresa externa aprobado, la misma dejó la obra a medias, porque, al parecer, ya no podían cubrir más, con su propio presupuesto, manda huevos, y, encima, hubo que aprobar otra derrama sobre la derrama. O aquella de la Explotadora, por 135.000 euros, que pretendía autorizar el tesorero, y que solo un fuerte acto de rebeldía por parte de un puñado de propietarios echó para atrás. Aunque quien pretendía viabilizar la misma siga en las alturas directivas. Cosas de la vida.
En pleno siglo XXI los caciques aún existen
Les importa un pito la inseguridad del complejo porque no pisan ni en sus propios bungalós, ni facilitan a los propietarios una más que necesaria llave de la puerta de emergencia, ni se enteran de cuando falla el agua o la luz porque no lo sufren; ni ven el agua de la piscina en ocasiones; no dan cuenta de nada, porque es lo que han aprendido de una penosa Explotadora… Pero, eso sí, obstinados en mandar desde Las Palmas de Gran Canaria, aunque sea vía satélite, por razones que no se alcanzan a comprender porque tienen el camino allanado. O, quizás, sí. Como señalábamos líneas atrás: Abusando de la generosidad de muchos, del desconocimiento de otros, del colaboracionismo de unos cuantos, contra la lucha de quienes se enfrentan a ellos, y la inhibición de otros.
Van con sus intereses, su demagogia, su picardía, sus abstracciones, no los conoce casi nadie. Ni en la Comunidad ni, menos aún, en la Asamblea. Pero eso da igual. Ya está todo debidamente preparado por quienes manejan los hilos del desconocimiento de muchos propietarios, para que los «otros rusos«, en un par de horas, entre sonrisas y aplausos, no hayan solventado nada. Pero se marchan para Las Palmas de Gran Canaria, tras la Asamblea, con la sonrisa de su astucia zorruna, tras haber contemplado las caras de la mayoría de los propietarios que tampoco conocen y que les miran como si llegara el zar…
Pero hay que reconocer que mandan porque cuentan con los votos, aunque cueste trabajo creerlo, para hacer lo que les viene en gana, sin consultar la menor a nadie. Eso es desconsideración, insolidaridad, grosería, soberbia, falta de respeto, de moral, de identidad comunitaria, opacidad… Pero es lo que hay.
En pleno siglo XXI los caciques aún existen… Al menos en el sur de Maspalomas, por parte de los «otros rusos«.
Como la asamblea es a las 7 o 7,30 de la tarde, a las 10 ya estarán camino de Las Palmas de Gran Canaria…
P. D. Hubo un tiempo en que los contestatarios lograron hacerse con dos de los cuatro puestos de la Junta. Pero los mismos, ante la perversidad de unos y el boicot de otros, tuvieron que dimitir a los siete meses. Las cosas claras y el chocolate espeso.
