Seis monitores especializados permitirán recuperar un servicio municipal suspendido tras la pandemia y reclamado por una treintena de familias.
Las piscinas municipales volverán a ser un todo un amplio espacio de libertad, terapia y crecimiento sin barreras. De este modo es de señalar que San Bartolomé de Tirajana ha dado el paso definitivo para reactivar las clases de natación adaptada destinadas a niños y niñas con diversidad funcional del municipio, un servicio esencial de carácter subvencionado que quedó suspendido de manera indefinida a raíz de la crisis sanitaria de la Covid-19.
Un servicio reclamado por las familias
La interrupción de esta actividad en su día supuso únicamente la pérdida de un taller deportivo para una treintena de familias locales. También, claro es, la de privar a sus hijos de una herramienta médica y emocional de primer orden.
Sin embargo hemos de señalar que los menores, con diagnósticos que abarcan desde el autismo hasta el síndrome de Down o la parálisis cerebral, tienen ya a su disposición el medio acuático de las piscinas. En la piscina, la hipotonía y la hiperlaxitud se mitigan fortaleciendo el tono muscular, se reducen los niveles de ansiedad y se propicia una autonomía que refuerza su autoestima. Para este colectivo, nadar es sinónimo de inclusión real.

Seis profesionales para atender a treinta familias
Todo ello ha sido posible gracias a la reactivación del programa tras un proceso de formación técnica impulsado por la Concejalía de Deportes. Un equipo conformado por un total de seis monitores (cuatro mujeres y dos hombres) y que han recibido una capacitación especializada en natación adaptada impartida por la entrenadora Carmen Delia Maroto Trujillo a través del Club de Natación Imarval.
Marco Aurelio Pérez, alcalde de San Bartolomé de Tirajana, hizo entrega de los diplomas acreditativos a los seis monitores especializados, personal, que ahora asumen la responsabilidad de devolver la normalidad interactiva y el bienestar a los usuarios en los recintos públicos.
Es de dejar constancia que la desactivación original del servicio se produjo bajo el mandato del anterior grupo de gobierno, que debido a las reestructuraciones y las restricciones impuestas por la pandemia transformó las plazas de los antiguos monitores municipales en puestos de socorrismo.
Aquella decisión empujó a los progenitores afectados a organizarse en Maspalomas bajo el paraguas de la Asociación Canaria de Menores con Necesidades Especiales (SUMAS) para reivindicar de forma colectiva una prestación que consideran vital. Hoy, la habilitación de este nuevo equipo de profesionales sella el compromiso local por devolver la felicidad a la arena social y deportiva.
