«Maspalomas festejaba el camino de Año Nuevo, mientras Moneyba escribía la carta a los Reyes Magos…»
Por Juan de la Cruz
La Nochevieja se despedía en medio de una gran expectación en Maspalomas. Casi todos pendientes del reloj, de las campanadas, de las uvas y dar paso, al tiempo, al estallido del nuevo año. Maspalomas hervía de gente. En la playa, en los hoteles, en las fiestas, en las reuniones familiares, con la inmensidad de ese aire volandero que camina a través de los sentimientos, los anhelos y las ilusiones…
El año 2025 estaba a punto de quedarse atrás. El paisaje de Maspalomas se enmarcaba en lo alto como un inmenso camino de estrellas que decoraban la noche transparente del cielo, al frente los horizontes abiertos de la ilusión, a ambos lados el sentimiento canario…
Tras haber cenado unos entrantes de queso de los Altos de Guía, morcilla canaria y papas arrugadas con mojo rojo o picón y mojo verde, y haber dado cuenta de un buen baifo en salsa, junto unas papas y, de postre, unas truchas, mientras corría por la larga mesa el vino, sonaba la música del alma, con las copas brillando en lo alto, en lo más alto del brindis…
En la cena de Nochevieja de la familia de Moneyba se acumulaban risas, bromas, anécdotas, recuerdos, con la magia del significado de la noche. Luces, abrazos, encuentros, felicitaciones…
Ya estaba punto de estallar el Año Nuevo como un mundo irisado de la hondura y el sentimiento que, en el fondo, en noches festivas semejantes, nos preside a todos.

Desfile de la Cabalgata de los Reyes Magos en San Fernando de Maspalomas, en 2025
«El buen tiempo radiografiaba la imagen de Maspalomas»
El buen tiempo de Maspalomas, una excelencia siempre, radiografiaba una noche sorprendentemente mágica, que se expandía por todos los caminos entre numerosos senderos adornados con palmeras, pinos, agricultores, hornos, rebaños, horizontes, montañas, queseros, dulceros, que llevaban sus productos al Portal de Belén, donde nació el Niño Dios…
Moneyba, con nueve años de edad, se había ido a la cama un buen rato antes de que, al compás de todas y cada una de las campanadas, explotara el júbilo de la despedida de 2025 y el abrazo, cuajado de una inmensa montaña de esperanzas, hacia la panorámica en el sendero del nuevo año, 2026. Moneyba se enredó durante un tiempo jugando con la tablet, en ese pulso y empeño por guiar la fuerza de su mente contra la maquinaria informática del juego, esforzándose en su objetivo.
Desde su habitación escuchaba la algarabía familiar de la cena. Se puso los cascos y habilitó la música que le agradaba. Poco después con su puño y letra escribía, lenta, pausadamente, unas líneas en una cuartilla. Al lado, un sobre secreto, con una dirección. Antes de dejar constancia de cada palabra, miraba, así como reflexionando, a través de los cristales de la ventana, hacia ese horizonte de una noche clara que se percibía al oro lado de los cristales.

El Rey Mago Melchor, recibiendo una carta en 2025 en San Fernando de Maspalomas
«Queridos Reyes Magos…»
La carta se abría con el dibujo que plasmó Moneyba con una corona real. que brillaba de color. En las tres primeras palabras se leía: «Queridos Reyes Magos…«. Después contenía unos cuantos renglones, cuajados de sus deseos más esperados y, asimismo, esperanzadores. Su cuarto se encontraba repleto de libros escolares, de sus juguetes preferidos… Pero, sobre todo, de un mundo infantil abierto, a la vez, con todo un abanico que traspasaban, a través de la ventana, un mundo de ilusiones…
Escribió la carta misteriosa plasmando su firma al final y que guardó de forma secreta entre sus libros, esperando, impaciente, la cita de la Cabalgata de los Reyes Magos, que desfilará por las calles y avenidas centrales de San Fernando de Maspalomas el día 5 de enero, a partir de las seis y media de la tarde, a través de ese recorrido que se adorna con una noche abierta y esplendorosa de la magia infantil, alegre, colorida, musical y expectante, que se siluetea de belleza y esplendor con la presencia de Melchor, Gaspar y Baltasar arrojando caramelos y golosinas, esparciendo sonrisas a todos y por todas partes, y, también, la mar de cariñosos hacia todos…
Un desfile inmenso el de la Cabalgata de Reyes en San Fernando de Maspalomas, con miles de caras niñas con los mofletes enrojecidos de atracción hacia las figuras, siempre admiradas, de los Reyes Magos-
Unos Reyes que, probablemente, dejaran el pedido solicitado por Moneyba en su noche de esperanza inquebrantable del 31 de diciembre. Unos obsequios que transitan desde la magia de una noche plena de calor, que llegarán hasta sus zapatos, situados en el salón de la casa, acompañados con unas hierbas y un poco de agua para los caballos de los Reyes Magos así como unos polvorones para Sus Majestades los Reyes de Oriente.
Nota: Moneyba, nombre aborigen, representa carácter fuerza vigor y poder y se presenta como deidad femenina, la diosa madre.

Que grande Moneiba!!! Precioso significado su nombre.
Representa de alguna manera, a los miles y miles de niños de nuestra tierra,
que viven justamente como ha sido descrita
la Navidad. Rodeada de nuestras tradiciones tan sagradas para nosotros, fortalece su espíritu y su memoria, para poder transmitir a las siguientes generaciones nuestras señas de identidad.
Bendecida Moneiba, lleva tú mensaje a todos los niños que encuentres en el camino.
Que los Reyes Magos cumplan tus deseos y las de todos los niños, que no falte en esa carta pedir para que nuestra tierra prospere, que el esfuerzo de nuestros mayores siga siendo el ejemplo a seguir .