El Diccionario de la RAE dice del tránsfuga: «Persona que abandona una organización política, empresarial o de otro género, para pasarse a otra«
Según esa definición de la Real Academia Española Francisco García López, todavía alcalde del municipio de Santa Lucía de Tirajana, es un tránsfuga de aquí te espero.
Lo que, a estas alturas, parece que no importa nada a la conciencia ni a la sensibilidad ni a la moral personal de quien dirige un municipio como Santa Lucía de Tirajana, que ha prescindido de tres concejales, aunque siga gobernando en minoría.
Que poco importa la moral…
Y es que los sillones políticos dan muchos apegos, como si fuera pegamento, porque se vive de p. m. Con pasta de los contribuyentes, sin jefe, presidiendo todos lo habido y por haber, viajes, influencias, poder, mucho poder…
Pero a estas alturas su alcaldía está muy entredicho por estar abanderada por una cuestión moral tan importante como la del transfuguismo, como bien saben orros concejales, y el caso paradigmático de Samuel Henríquez Quintana, ex primer teniente de alcalde en San Bartolomé de Tirajana. Este último con mando en plaza en el nuevo partido de «Municipalistas Primero Canarias»
