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¿Cuándo dejamos de jugar…?

Dos niños construyen un castillo de arena en la orilla mientras el agua llega suavemente a la playa.

​«La vida no es un problema que hay que resolver, sino un misterio que hay que vivir»

Osho (Coraje: la alegría de vivir peligrosamente)

​El verano ya estaba aquí y era un auténtico privilegio contar con la mañana libre de aquel lunes. Hacía un día hermoso: soleado, colorido, lleno de luz. Una nueva semana comenzaba.

​Al chequear la agenda, el planning se mostró ajetreado y retador. Y de repente, me di cuenta: me había olvidado de jugar… una vez más.

​He incorporado hábitos diarios para no caer en esa trampa; mantengo un trabajo personal continuado para que la vorágine del estrés no me arrastre. Pero el olvido de lo verdaderamente importante aparece cuando menos te lo esperas.

​Me pregunté qué parte de mí se había despistado, y la respuesta fue inmediata: mi mente.

​Me pregunté qué parte de mí tenía que volver a recordar, y escuché: mi corazón.

​¿Qué haría la Loly de hoy en una situación así? Mi corazón lo tuvo claro:

​«Ideas inspiradoras para momentos (extra)ordinarios»

​Así que me dispuse a seguir sus instrucciones: disfrutar de los pequeños detalles del día a día como si se tratase de acontecimientos únicos. ¿La propuesta? Pasar una mañana en la playa, simplemente fluyendo con el momento.

​La perfección del instante

​Llegamos a nuestro destino y en el ambiente se respiraba la ligereza que trae esta época del año. Era temprano y apenas había gente sobre la arena. Buscamos un sitio y Eloy y yo acomodamos las toallas.

​Mientras miraba al horizonte, reconocí la perfección de aquel paisaje: nada sobraba, nada faltaba. No había separación entre lo que me rodeaba; todo encajaba. El mar y sus tonos azulados, el blanco de una nube pasajera, el dorado de la arena, el verde de las montañas cayendo sobre la costa, sostenidas por el marrón de la tierra.

​Pensé: el mar y la naturaleza solo se limitan a «SER», mostrándonos su belleza e invitándonos a formar parte de ella. Volvía a estar conectada con el juego de la vida.

​Al sentir el calor, llegó la hora del baño. El agua estaba fresca y cristalina. Una señora nadaba hacia mí, nos miramos y sonrió:

​— Hoy no está tan fría —me dijo—. Ayer parecía que habían echado un cubo de hielo. Hay que aprovechar cada momento; hoy estamos aquí y mañana no sabemos. Mira todo esto.

​Sus palabras sonaron sabias y certeras.

​De pronto, el sonido supersónico de dos cazas haciendo maniobras se escuchó a lo lejos, desviando mi atención y mostrándome la convivencia implacable de dos realidades opuestas: la guerra y la paz.

​Mensajes en alas de mariposa

​De regreso en la toalla, observé a un señor mayor sentado a nuestro lado, acompañado por su cuidador. Tomaba el sol placenteramente, con los ojos cerrados. Su estampa me llevó inevitablemente al recuerdo de los últimos meses cuidando de mi madre.

​Y mientras la recordaba con la mirada perdida en el mar, el aleteo de una mariposa me sacó de mis pensamientos. Pasó justo por delante de nosotros y desapareció sin dejar rastro.

​Recordé haber leído que las mariposas monarca traen mensajes consigo. Y entendí que de eso había tratado toda la mañana: de escuchar los mensajes del camino.

​En los últimos tiempos, mi vida ha dado giros inesperados que me han llevado a reinventarme profesionalmente para acompañar a otros como coach de bienestar. Por eso, hoy me apetece trasladarles esta propuesta a ustedes:

¿Qué mensaje les gustaría entregar a través de una mariposa? ¿A quién iría dirigido?

​Les invito a responderse a ambas preguntas y aventurarse a escribir su propia historia corta. Atrévanse a jugar… Ya saben que la vida nunca deja de sorprendernos.

​Les espero en mi próximo artículo: «El vuelo de las mariposas monarca».

Continuará.

8 comentarios en “¿Cuándo dejamos de jugar…?”

    1. Loly Hernández

      Un comentario muy acertado Luz Marina. Invitación, reflexión y pausa son indicativos de la nueva mirada a la que estos artículos pretenden dirigirse. Gracias por tener una mente abierta para recibirla.

    1. Loly Hernández

      Gracias por tu comentario Ana. Es una historia que despega del corazón de quien la escribe con el propósito de llegar al corazón de quien la lee. Enhorabuena por atreverte a tener tu corazón abierto para recibirla.

  1. Que bonito leer tus palabras, son una caricia para el corazón y el alma.
    Mi mensaje a través de la mariposa sería:
    Vive aquí y ahora. No hay antes ni después. Solo este momento, este instante. Y aquí reside la eternidad y el amor más puro e infinito.
    Dirigido a mí y a todo el que lo necesite.

    Gracias Loly!!!

    1. Loly Hernández

      Muchas gracias Victoria. La sensibilidad de tu comentario hace honor a tu persona. Enhorabuena por atreverte a jugar.

  2. Guauuuu!!! Qué bonito escribes 🥰. Cuánta razón tienes, a veces es tan simple como volver al corazón, disfrutar de los pequeños placeres, de estar presente, de vincularnos, de estar menos con el móvil y más con las personas …
    Muchas gracias por tu recordatorio!!!
    ✨✨✨✨

    1. Loly Hernández

      Gracias Nayra por tu voz. Leerte me ha llevado al concepto «minimalismo», un estilo de vida que promueve el «menos es más»: Reducir a lo esencial (lo verdaderamente importante), eliminando lo innecesario. Un abrazo.

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