A estas alturas sorprende que los tránsfugas sigan en vuelo libre por las campas de la política canaria
Por Juan de la Cruz
El temblequeo político en el que se anda sumido el Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana, tras la crisis provocada por su todavía alcalde, Francisco García, que ha remodelado el gobierno municipal para quedarse en minoría, es una de esas anomalías que acaecen desde un transfuguismo ramplón y miserable que se encuentra en la soberbia de quienes pasan de su identidad con un partido político y trepar, trepar y trepar.
Con el municipio de Santa Lucía de Tirajana, en la alegría y esplendor de Carnavales, la desastrosa mascarada y jugada tránsfuga-carnavalesca de Francisco Garcí, deja el eco de una fuerte división en el Ayuntamiento que, salvo error, lleva malas vías de arreglo.
Francisco García, alcalde por los votos de Nueva Canarias
Por el empeño unipersonal del citado, que se fue de Nueva Canarias, pero con el acta de concejal y la alcaldía bajo el brazo, se echó en manos ajenas para seguir empoderado. El caso es continuar, como sea, a costa de lo que sea, en el machito de la política profesional.
Una boutade propia del serpenteo del transfuguismo e indigna de toda indignidad en quienes se arropan con las mantas del transfuguismo sin importarles en demasía qué pensaran todos aquellos que en los comicios municipales del 23 de mayo de 2023 acudieron a las urnas en Santa Lucía de Tirajana y se dejaron llevar por el sentimiento de Nueva Canarias con un tal Francisco García al frente, que, hoy, sigue como regidor del municipio, habiendo dejado completamente tirados a sus votantes.
