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Los zorros cuidan del gallinero

Sobre la desprotección en los complejos turísticos y la pasividad ante los abusos del sector.

La amenaza sobre el patrimonio de 18.000 familias en el sur

Pareciera que hay mucho zorro por algunos rincones de Maspalomas. Ya sean los que pretenden arrasar con los 18.000 bungalós y apartamentos de tantos ciudadanos, de una tacada, y revertir sus propiedades inmobiliarias de mucho trabajo, ilusiones, esfuerzos y números entre las familias. Como también se dan en los recovecos de determinados complejos con o sin explotadora.

¿Cómo podemos creer en algunos personajes que tratan de llevar a cabo el mayor atraco contra la propiedad ajena, cuya tramitación ha pasado por agentes inmobiliarios, administrativos, ruines explotadores, abogados, notarios, registradores de la propiedad, sin ponerle ningún pero y advertirles de cualquier anomalía?

¿Por qué no le pide a todos esos profesionales si, de ser así, no cumplieron con su responsabilidad de informar de tales pormenores ante los documentos que tenían ante sí?

Recordemos que los zorros son animales astutos, habilidosos, cazadores y depredadores que, en otros casos, están al frente de algunas comunidades de propietarios. En algunos complejos las ingenuas gallinas quizás pudieran caer en las hábiles trampas tendidas por el espécimen zorruno. ¡Qué fatalidad…! Así es la mantequilla.

Pareciera que parte de los afectados, picoteando por el suelo, tomando el sol, ni se enteran o, quizás, ni quieren enterarse de la presencia de los raposos. Tal vez, siendo ingenuos, ni se percatan de la figura de los mismos. Desconociendo, ay, que la zorrería es más lista que el hambre y que, desde lo alto de la atalaya, masculla su estrategia ante la ingenuidad ajena.

Las garras zorrunas ante la comunidad gallinácea

De cuando en vez alguna se percata de la siempre peligrosa presencia zorruna, intuyendo que más pronto que tarde sus garras atraparán sin ningún problema a toda la comunidad gallinácea. No solo a las más ingenuas. That ist the question.

Estas últimas, que han olfateado de la presencia del zorro, presuponen que van a por todas ellas. Todo el gallinero se encuentran sitiado y atrapado entre la descuidada y agujereada alambrada del corral y la pared que alberga la casetilla del gallinero, interpretando que por mucho que lo intenten no pueden escapar de la presencia raposa.

La raposa, escondida, ya se relame el hocico, mascullando el sabor de la preciada carne que está a punto de capturar…

Peo cuando el zorro ya merodea por las cercanías del corral, uf, hay peligro. ¡Ay, pobres gallinas…!

Entre la alambrada del corral y la estrategia del raposo

La perversidad de la zorrería, más lista que el hambre, va tendiendo hábilmente sus redes hasta pegar el zarpazo, hincando sus colmillos sin compasión alguna, en las débiles carnes gallináceas, y a otra cosa, mariposa.

Las gallinas, como ya se sabe, acabarán feneciendo, aunque como no se mascullan la menor, disfrutan de su picoteo en esos lugares.

Por ahí se andan los que pretenden arrasar contra 18.000 propietarios, como otros que se conforman con las menudencias a su alcance.

P. D. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

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