El muelle de Arguineguín acoge un emotivo acto de entrega de la medalla papal y el Libro de Honores firmado por el Santo Padre.
El Muelle de Arguineguín —bautizado ya para la historia como el Muelle de la Esperanza— revivió este miércoles las emociones de la histórica visita del Papa León XIV. En un acto cargado de simbolismo y calidez vecinal, el obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, presidió el descubrimiento de una placa conmemorativa que inmortaliza el paso del Sumo Pontífice por el sur de Gran Canaria.
Esta emotiva ceremonia sirvió además para reconocer el esfuerzo de una comunidad que demostró estar a la altura de un desafío logístico de dimensiones globales. La alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, recibió la medalla oficial de la visita papal, una distinción que comparte el valor simbólico de un hito municipal: el nuevo Libro de Honores de Mogán. Este volumen institucional estrena su primer asiento con la firma de puño y letra de Su Santidad, rubricada durante su estancia el pasado 11 de junio.
El éxito de la hospitalidad moganera
La cita, que contó con el respaldo del director gerente de Puertos Canarios, José Gilberto Moreno, sirvió también para formalizar la donación del escenario papal al patrimonio del Ayuntamiento. Lejos de la frialdad de los discursos oficiales, la alcaldesa quiso poner el foco en el factor humano, agradeciendo la paciencia, el entusiasmo y el comportamiento ejemplar de los miles de vecinos que se volcaron en las calles para recibir al Pontífice.
Onalia Bueno ensalzó la coordinación entre las distintas administraciones, un engranaje perfecto que transformó un recinto portuario pesquero en un espacio seguro, funcional y con alma. Mogán no solo fue la puerta de entrada del Papa a Canarias; se convirtió en el reflejo de una Isla que sabe recibir al mundo con los brazos abiertos.