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Así cambiará la participación vecinal en San Bartolomé de Tirajana si se aprueba el nuevo reglamento

Infografía sobre el futuro Reglamento de Participación Ciudadana de San Bartolomé de Tirajana.

Tras casi tres años de reuniones, talleres y consultas, el Ayuntamiento encara la recta final de un proyecto que pretende redefinir la relación entre la ciudadanía y la administración municipal. El futuro Reglamento de Participación Ciudadana aspira a convertir la implicación vecinal en un derecho regulado y no en una iniciativa puntual.

Cuando un vecino quiere intervenir en un Pleno, presentar una propuesta para mejorar su barrio, impulsar una consulta ciudadana o participar en la elaboración de una norma municipal, las posibilidades existen, pero no siempre resultan fáciles de identificar ni están integradas en un marco único.

Esa es precisamente la situación que el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana pretende cambiar con el futuro Reglamento Municipal de Participación Ciudadana, un documento que lleva gestándose desde septiembre de 2023 y que, tras varias fases de trabajo, continúa en proceso de elaboración como borrador.

Lejos de tratarse de un trámite administrativo más, el proyecto aspira a ordenar por primera vez de forma integral los mecanismos de participación ciudadana del municipio y establecer las reglas que definirán cómo podrán relacionarse vecinos, asociaciones y administración durante los próximos años.

Un reglamento construido durante casi tres años

El proceso no nació en un despacho.

La Concejalía de Participación Ciudadana inició en septiembre de 2023 una ronda de reuniones abiertas que se fue extendiendo por distintos núcleos del municipio. San Fernando, El Pajar, Tunte, Castillo del Romeral, Juan Grande, Fataga o El Tablero han sido algunos de los escenarios elegidos para recoger propuestas vecinales.

Durante este tiempo el proyecto ha ido incorporando nuevas fases. En julio de 2025 se publicó el primer borrador y se abrió un formulario para recibir aportaciones individuales. Posteriormente llegaron los talleres ciudadanos celebrados durante 2026, primero para debatir el contenido del documento y después para validar las propuestas incorporadas.

El último balance municipal, difundido el pasado 24 de junio, cifró en más de medio centenar las personas participantes en la segunda ronda de talleres, reflejando la voluntad del Ayuntamiento de mantener abierto el proceso antes de iniciar la tramitación definitiva.

¿Qué cambiará para los vecinos?

La principal novedad del reglamento no consiste en crear un único mecanismo de participación, sino en reunir bajo una misma norma todos los derechos y procedimientos mediante los que la ciudadanía puede intervenir en la vida municipal.

Entre las medidas más relevantes figura el reconocimiento del derecho de cualquier vecino a presentar propuestas, sugerencias o iniciativas dirigidas al Ayuntamiento, así como solicitar información sobre la actividad municipal, acceder a expedientes en los términos previstos por la legislación o formular peticiones formales a la administración.

El texto también regula la celebración de audiencias públicas para informar y escuchar a la ciudadanía sobre asuntos de especial relevancia municipal.

Participar en un Pleno ya tendría un procedimiento definido

Uno de los aspectos que puede resultar más cercano para muchos vecinos es la regulación de la intervención ciudadana en los plenos municipales.

El borrador contempla que cualquier persona o entidad con interés legítimo pueda solicitar intervenir en un punto incluido en el orden del día de un Pleno ordinario. Para ello deberá presentar la solicitud con al menos 48 horas de antelación y dispondrá de un máximo de tres minutos para exponer su posición una vez finalizado el debate del asunto correspondiente.

Aunque la participación queda condicionada a una serie de requisitos, supone incorporar un procedimiento específico que hasta ahora no aparecía recogido en un reglamento municipal de estas características.

Consultas populares e iniciativas ciudadanas

El futuro reglamento también abre la puerta a impulsar consultas populares e iniciativas ciudadanas, aunque establece condiciones exigentes.Para promover una consulta local o determinadas iniciativas será necesario reunir el apoyo del 10 % de los vecinos con derecho a voto, además de cumplir el procedimiento previsto por la legislación y obtener las autorizaciones correspondientes.Se trata de uno de los apartados que previsiblemente generará mayor debate cuando el texto inicie su aprobación formal, ya que fija un umbral elevado de respaldo ciudadano.

Más protagonismo para las asociaciones

Las asociaciones vecinales y colectivos ciudadanos ocupan un lugar destacado dentro del proyecto.El reglamento regula el Registro Municipal de Entidades Ciudadanas, su participación en órganos consultivos, el acceso a ayudas públicas, la utilización de locales municipales y la posibilidad de obtener la declaración de interés público municipal cuando acrediten una trayectoria consolidada.Esta apuesta coincide con la línea de trabajo desarrollada durante el último año por la Concejalía de Participación Ciudadana, que convocó una línea de subvenciones dotada con 50.000 euros para fortalecer el movimiento asociativo del municipio.

Nuevos órganos para acercar la administración

El documento también propone crear nuevos espacios permanentes de diálogo entre la ciudadanía y el Ayuntamiento.

Entre ellos figuran los Consejos Sectoriales, los Consejos de Barrio, el Consejo de Sostenibilidad Municipal y la futura figura del Defensor o Defensora de la Ciudadanía, concebida como un instrumento para proteger los derechos de los vecinos frente a la administración municipal.

Su funcionamiento concreto dependerá, en muchos casos, de reglamentos específicos que deberán desarrollarse posteriormente.

Más allá del reglamento

Más allá de sus artículos, este proyecto refleja un cambio de planteamiento.

Hasta ahora la participación ciudadana ha dependido en gran medida de convocatorias puntuales, reuniones informativas o procesos específicos impulsados por cada gobierno municipal. La intención declarada del nuevo reglamento es convertir esa participación en un sistema permanente, con reglas conocidas y procedimientos definidos para vecinos, asociaciones y administración.

Queda todavía el paso más importante: la tramitación administrativa que deberá transformar este borrador en una norma plenamente vigente.

Cuando ese momento llegue, San Bartolomé de Tirajana no solo aprobará un nuevo reglamento. También decidirá hasta qué punto quiere que la voz de sus vecinos forme parte, de manera estable, de las decisiones que afectan al municipio.

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