La doctora Elena Pérez repasa el esfuerzo del MIR, los avances del centro de San Bartolomé de Tirajana y las trabas burocráticas a las que se enfrenta la profesión
Cuando Juan de la Cruz me propone escribir este artículo explicando qué es la medicina de familia y qué hacemos en el centro de salud, me dio un poco de vértigo, ¿cómo explicarlo sin extenderme demasiado y sin dejarme atrás cosas importantes ? Vamos a intentarlo.
La especialidad de medicina familiar y comunitaria (MFyC) se creó en España en 1978. Una especialidad un poco desconocida para la población general respecto al nombre, en parte debido a que los médicos que trabajamos en atención primaria somos más conocidos como médicos de cabecera. La figura del médico de familia tiene su origen en el llamado médico general o simplemente “el médico”, de antaño que atendía al paciente durante todas la vida, a la familia y a la comunidad.
Para ser especialista en MFyC después de estudiar la carrera de Medicina, hay que realizar un examen muy difícil, el examen MIR, (Médico Interno Residente) de cuya nota depende el conseguir o no una plaza para realizar la especialización. La especialidad tiene una duración de 4 años en los que el profesional alterna rotaciones por diferentes especialidades hospitalarias con trabajo en el centro de salud, mientras hace guardias en urgencias hospitalarias y extrahospitalarias, prepara sesiones clínicas, realiza trabajos de investigación, participa en actividades comunitarias…

Es un periodo muy exigente a nivel formativo que asegura que los especialistas que lo superan están preparados para dar respuesta a la necesidades de los pacientes con una visión biopsicosocial con los mejores niveles científico-técnicos. Esto lo conocen muy bien en otros países donde se valora mucho a los médicos de familia españoles y de ahí que de forma continua nos ofrezcan ofertas de trabajo con condiciones laborales que superan en mucho a las que tenemos en nuestro país.
Un médico con amplia formación
Un médico de familia es un médico con amplia formación al que la población puede acceder fácilmente, sin filtros, para consultar sus problemas o dudas relacionadas con la salud, realizar labores preventivas o seguimiento de sus patologías.
También somos los encargados de, si lo consideramos necesario, derivarlos o consultarlo con el especialista del ámbito hospitalario. Con la derivación no termina nuestra labor, el paciente sigue siendo “nuestro”, seguimos realizando el seguimiento de sus patologías y vigilando su evolución. Nos caracterizamos por prestar una atención bio-psico-social.
Como en el resto de especialidades médicas la formación continuada es una constante. Hay que tener en cuenta que atendemos un amplio abanico de patologías, por lo que tenemos que estar continuamente formándonos para incorporar los nuevos conocimientos derivados del resto de especialidades médicas y la nuestra propia.
No sólo somos los primeros que atendemos al paciente, sino que resolvemos más del 90% de las consultas en nuestro ámbito asistencial, además de realizar el seguimiento, acompañar y guiar a los pacientes que precisan de atención en el nivel hospitalario.
Otra característica que distingue a la AP es que es el nivel donde realizamos parte de las actividades preventivas y de promoción de salud de los pacientes. Damos atención antes de que aparezca la enfermedad, fomentando actividades y cambios de hábitos que buscan que ésta no se produzca, por ejemplo ofertando ayuda para dejar de fumar, ofreciendo consejos de alimentación saludable, fomentando la práctica de actividad física, vacunaciones…
La longitudinalidad, el conocer y tratar a nuestros pacientes y su familia es el “superpoder” de nuestra especialidad. Esto hace que nos conozcamos personalmente, se generan lazos de confianza y afecto, esta relación médico-paciente es parte del proceso terapéutico. Esto que puede parecer quizás una visión romántica de la medicina está estudiado y se ha demostrado científicamente que tener el mismo médico de familia durante 15 años o más reduce la mortalidad en un 20-30%, reduce ingresos hospitalarios y visitas a urgencias, reduce los sobrediagnósticos y el sobretratamiento y mejora el control de las enfermedades crónicas.
El trabajar en AP es diferente, respecto al trabajo en el hospital. Se trata de un desempeño cercano al paciente y la comunidad y algo muy importante, es un trabajo en equipo con el resto de compañeros del centro de salud: profesionales de la enfermería, pediatras, equipos de urgencias, administración, auxiliares de enfermería, celadores, trabajadoras sociales, odontólogas, higienistas, enfermeras de enlace, matronas, personal de seguridad y los recientemente incorporados fisioterapeutas y psicólogas.
San Bartolomé de Tirajana: 28 unidades asistenciales, psicólogas y fisioterapia propia
La población de San Bartolomé de Tirajana tiene la suerte de contar con un centro de salud que es de los más avanzados en en Canarias. Contamos con 28 unidades de atención familiar compuestas por un profesional de medicina, enfermería y administración específico para cada cupo de pacientes. Es decir, el paciente conoce no sólo quién es su médica y enfermero sino también quién es su administrativa.
Además, somos un centro que tiene la suerte de contar con 2 fisioterapeutas de AP y uno dependiente de hospitalaria y 2 psicólogas de AP. Esto que nosotros normalizamos, no existe en la mayoría de los centros de salud de la isla ni del archipiélago, porque aunque todos seamos parte del mismo Servicio Canario de Salud, en la mayoría de centros no se han llevado a cabo estas reformas e incorporaciones que se incluían en la Estrategia + AP publicada en 2019 y actualizada en 2023. A esto hay que añadirle que el CS tiene uno de los servicios de urgencias extrahospitalarios mejor preparados de la isla.
Personalmente diría que tener la oportunidad de trabajar en el CS. de Maspalomas es una suerte, además de todo lo comentado previamente, se respira buen ambiente, hay un gran equipo humano trabajando y el centro es dirigido por un gran equipo directivo.
Firme defensora de mi especialidad
Soy una firme defensora de mi especialidad, me parece sin duda la más completa y variada.
Pero no podemos engañarnos tampoco, hoy en día y desde hace bastantes años existen muchos problemas en el sistema sanitario que hacen que poder trabajar haciendo una buena medicina de familia sea difícil o casi imposible en según qué circunstancias.
Nuestra labor se ve afectada por las largas listas de espera de consultas hospitalarias, pruebas y cirugías, problemas con las derivaciones a hospitalaria que cada vez son más dificultosas y con criterios más estrictos, una carga inmensa de trabajo administrativo que nos resta tiempo y energía para dedicar a los pacientes, un sistema informático que no funciona bien y nos complica el día a día, un aumento progresivo y continuado de las cargas de trabajo sin disminuir la cantidad de pacientes asignados a cada médico a pesar de que cada vez llevamos pacientes más complejos que precisan más tiempo y dedicación.
Todos estos problemas y algunos otros son los que llevamos años poniendo sobre la mesa y para los que presentamos propuestas de mejora desde la asociación AMPACAN (asociación de médicos de AP de Canarias), de la que soy portavoz, en las reuniones que tenemos con las gerencias de AP y dirección del SCS.
Tenemos claro que el sistema sanitario tiene mucho margen de mejora y debemos exigir y trabajar tanto profesionales como pacientes para que funcione mejor, debemos defender la sanidad pública y universal que es uno de los pilares del sistema de bienestar del estado español.
