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Glasgow, Gran Canaria y Maspalomas ante el reto climático

Presentación internacional de la estrategia climática turística de Gran Canaria, vinculada a los objetivos de sostenibilidad impulsados tras la Declaración de Glasgow.

Reducir emisiones, proteger el territorio y garantizar la competitividad futura del destino. Ese es el desafío que Canarias asumió al adherirse a la Declaración de Glasgow. Cuatro años después, Gran Canaria empieza a traducir los compromisos en estrategias concretas mientras Maspalomas se convierte en uno de los escenarios donde se medirá su éxito.

La sostenibilidad turística ha dejado de ser una idea decorativa para convertirse en una exigencia estratégica. En destinos como Gran Canaria, y especialmente en Maspalomas, el debate ya no gira únicamente en torno a cómo atraer visitantes, sino también a cómo conservar el territorio, reducir emisiones, gestionar mejor el agua y adaptar el modelo turístico a un escenario climático cada vez más exigente.

La Declaración de Glasgow sobre la Acción Climática en el Turismo, presentada en 2021 durante la COP26, marcó un punto de inflexión. Sus firmantes asumieron un compromiso claro: reducir a la mitad las emisiones del turismo antes de 2030 y avanzar hacia la neutralidad climática antes de 2050.

Canarias se adhirió oficialmente a esta declaración y presentó el Plan Maestro de Acción Climática 2022-2030. Desde entonces, el archipiélago ha comenzado a construir una hoja de ruta propia en torno a la descarbonización turística. Sin embargo, cuatro años después, la pregunta relevante ya no es si existen compromisos, sino qué resultados pueden medirse.

Acción climática turística medible

Turismo de Canarias sostiene que el destino ha reducido un 22% las emisiones por turista y un 16% las emisiones asociadas a las actividades turísticas respecto a 2019. Son datos significativos que apuntan a una evolución positiva, aunque requieren una lectura más amplia para comprender su alcance real.

La principal razón es estructural. La mayor parte de la huella de carbono turística de Canarias está vinculada al transporte aéreo. Según los datos difundidos por el propio destino, aproximadamente tres cuartas partes del impacto climático asociado al turismo proceden de los vuelos que conectan las islas con los mercados emisores.

Este dato cambia por completo la perspectiva. Aunque hoteles, administraciones y empresas reduzcan consumos energéticos, implanten energías renovables o mejoren la eficiencia de sus instalaciones, el grueso de las emisiones continúa dependiendo de la conectividad aérea.

Eso no resta importancia a las actuaciones que se desarrollan sobre el territorio. Al contrario. Significa que la sostenibilidad turística debe abordarse desde múltiples frentes y que los resultados no pueden medirse únicamente desde la actividad hotelera o los consumos energéticos de los establecimientos.

Gran Canaria activa su estrategia

En 2026, Gran Canaria presentó su Estrategia de Acción Climática del Sector Turístico, una hoja de ruta insular que busca integrar la acción climática en la gestión futura del destino.

La estrategia se articula en torno a cuatro grandes ejes: descarbonización, adaptación climática, regeneración territorial y gobernanza colaborativa. Es decir, no se limita a reducir emisiones. También plantea la necesidad de preparar el destino ante desafíos como el aumento de temperaturas, la presión sobre los recursos hídricos o la conservación de espacios naturales especialmente sensibles.

La iniciativa llega en un momento relevante. Gran Canaria necesita abordar el debate turístico desde una visión de largo plazo. La competitividad futura del destino dependerá tanto de su capacidad para atraer visitantes como de su habilidad para proteger los recursos naturales que sustentan su atractivo.

No obstante, la estrategia acaba de iniciar su recorrido. Por ahora, su verdadero valor no estará en la presentación del documento, sino en la capacidad de generar indicadores claros, periódicos y comparables que permitan evaluar su evolución.

Maspalomas ante el reto climático

Maspalomas ocupa un lugar central dentro de este debate. Su imagen internacional está íntimamente ligada a un paisaje singular formado por las dunas, la charca, el oasis y un litoral que constituye uno de los espacios naturales más reconocibles del archipiélago.

Por ello, cualquier análisis sobre acción climática en el sur de Gran Canaria debe incorporar también una reflexión sobre la conservación y regeneración del territorio.

Uno de los ejemplos más visibles es el proyecto MasDunas, desarrollado para favorecer la recuperación del sistema dunar y corregir alteraciones acumuladas durante décadas. Las actuaciones impulsadas en los últimos años han permitido recuperar zonas degradadas y favorecer nuevamente la dinámica natural de transporte de arena.

Este tipo de iniciativas plantean una cuestión de fondo. La sostenibilidad no puede reducirse únicamente a toneladas de CO₂ evitadas. En destinos como Maspalomas también debe medirse por la capacidad de conservar paisajes, proteger ecosistemas y garantizar que el patrimonio natural siga formando parte de la experiencia turística.

Para un destino cuya imagen está profundamente asociada a sus dunas, preservar el territorio es también una forma de proteger su futuro económico.

El papel de las empresas

La transición climática también está llegando al sector privado. Diversas cadenas hoteleras presentes en Canarias han comenzado a publicar memorias de sostenibilidad, calcular su huella de carbono e incorporar políticas de eficiencia energética y energías renovables.

Algunas empresas ya comunican reducciones significativas de emisiones, certificaciones ambientales y avances concretos en materia de sostenibilidad. Otras han iniciado procesos de adaptación alineados con los compromisos internacionales asumidos por el sector turístico.

Sin embargo, la transparencia continúa siendo desigual. Mientras algunas organizaciones ofrecen indicadores detallados y verificables, en otros casos resulta difícil encontrar datos públicos que permitan conocer con precisión los resultados obtenidos.

La diferencia es importante porque la sostenibilidad turística necesita apoyarse en información medible. Los compromisos marcan una dirección, pero son los resultados los que permiten evaluar el progreso real.

El verdadero examen

La acción climática ha dejado de ser un debate exclusivo de científicos, administraciones o grandes organizaciones internacionales. En destinos como Maspalomas se ha convertido en una cuestión profundamente práctica.

Las dunas, el litoral, el agua, la energía o la movilidad ya no forman parte de conversaciones paralelas al turismo. Son el propio turismo.

Durante décadas, el éxito de un destino se medía por el número de visitantes recibidos. Hoy comienza a surgir una nueva pregunta: ¿será capaz ese mismo destino de conservar aquello que atrae a esos visitantes?

Canarias, Gran Canaria y Maspalomas han iniciado el camino. Los próximos años permitirán comprobar si la sostenibilidad se convierte en una verdadera ventaja competitiva o si permanece como un compromiso difícil de trasladar a la realidad.

Para entender mejor este proceso

La transformación climática del turismo no depende de una única medida ni de una sola administración. Se trata de un proceso que involucra a destinos, empresas, instituciones y ciudadanos durante los próximos años.

Si desea profundizar en algunos de los proyectos y documentos que están marcando esta evolución en Canarias y Gran Canaria, puede consultar:

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