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¿Por qué es tan caro San Fernando de Maspalomas?

Una breve reflexión crítica pone el foco en la constante subida del coste de la vida ante la resignación de la ciudadanía local

Convertido en el núcleo central del consistorio y a la vera de la playas de Maspalomas, San Fernando de Maspalomas galopa en su escalada de precios.

La carestía de la vida impacta en el bolsillo del residente sureño

Que la vida está muy cara, lo saben y bien los bolsillos de miles de ciudadanos, que ven cómo los precios se desorbitan; que las viviendas alcanzan precios inaccesibles al desaliento, lo saben todos los que buscan un piso y no encuentran la fórmula de la varita mágica; que la cesta de la compra desgarra hasta el precio de los productos necesarios, leche, pan, huevos, pollo, lo sabe hasta el último indigente…

Y que el área que alberga San Fernando de Maspalomas se ha puesto por las nubes, es de una certeza, que, con la que está cayendo en el panorama económico, se hace imposible.

Precios disparados y disparatados

Y si se le ocurre buscar un apartamento, un bungalow, un estudio, en ese eje entre Maspalomas, el centro del turismo internacional, y San Fernando de Maspalomas, como eje de servicios, no hay quien pueda mirar sin exclamaciones cómo los precios se han disparado y disparatado.

Las cañas, hala, 1,80 euros, y como me suele comentar un buen amigo de charlas y tertulias, y sin derecho a un pincho, que esa cultura del aperitivo no ha calado por estos pagos.

Si vas a un restaurante, da igual, te sacuden la cartera en menos que canta un gallo. Y si le dices «buenos días» a la secretaria de un dentista, versus odontólogo, igual te desmayas…

¿Quién debe de sujetar las riendas de las desbocadas fieras de quienes te dan un precio elevado, muy elevado, como si todos fuésemos multimillonarios?

Porque, oiga, se pone a las puertas de un supermercado y todos ponen el grito en el cielo. Pasa por el bar o la cafetería de turno, y hala, los precios patas arriba, si entra en una inmobiliaria puede salir con un ataque de nervios…

La sangrante escalada de los precios de por estos pagos no lo para nadie…

Que el Señor nos coja, al menos, confesados.

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