La junta directiva pareciera ajena a la realidad del Complejo
La junta directiva del complejo Campo Golf, sin consulta alguna a los propietarios, como al parecer procede, ha instalado en el exterior del mismo, en terreno ajeno, unas banderas. ¿Acaso en pro, presuntamente, de los intereses de los propietarios? No parece lo más probable, porque a ninguno de los comuneros se le ha consultado nada al respecto.
Aunque la junta lo justifica como por la imagen del Complejo. Será en criterio personalísimo de sus cuatro miembros. Una instalación de banderas, sin conocimiento de los propietarios, tan solo un mínimo apunte por correo electrónico, pero sin mayor comunicación. Y eso al que le haya llegado y/o leído en pleno mes de agosto.
Es de dejar constancia clara y expresa que hace ya dos años dicho gasto fue solicitado por la Explotadora, a lo que el entonces presidente se negó entendiendo que la compra de unas banderas no era gasto de la Comunidad de Propietarios. Y no pasó nada en pro de la imagen del Complejo con dos años sin enseñas.

La Explotadora cesó en sus funciones el pasado 15 de abril. Desde aquellos lejanos tiempos de su solicitud sobre las banderas, no volvieron a ponerse las mismas. ¿Se retirarán ahora las banderas? ¿Las pagarán los miembros de la junta directiva que son quienes ha decidido por su cuenta y riesgo instalarlas? ¿Las abonarán los miembros de la comunidad de propietarios, que suelen resultar los paganos finales de todos los gastos, incluidos extraños caprichos de banderas, letras de rótulos y otros?
Una directiva que no suele responder a la mayoría de los correos. ¿Por qué motivo? ¿Insolidaridad, dejación de funciones, pasotismo, insensibilidad comunitaria, por su mutismo habitual como si todo fueran secretos de estado?
Inseguridad y falta de mantenimiento en las instalaciones
Ya, puestos a mejorar la imagen del Complejo, debiera de empezarse por el interior.
El complejo Campo Golf sigue desatendido en asuntos primordiales. Inseguridad manifiesta en el acceso al recinto; entrada de okupas con derecho a hamacas, piscina, ducha y sombrillas, en deterioro de los propietarios, sin que nadie les cuestione la menor; la hierba y el césped crecen desordena, penosamente; aumentan los invitados de los inquilinos como en casa propia; la cancha de tenis se conforma como una especie de trastero-basurero; la puerta de servicio permanece abierta durante la jornada laboral, y cuyas llaves, por cierto, poseen, los miembros de la explotadora, la junta directiva, los trabajadores del Complejo y hasta los obreros que trabajan en la rehabilitación de una serie de bungalós… Esto es, todo el mundo menos los propietarios, que tampoco disponen de una llave de emergencia, que se ha solicitado. Pero…
Operación compraventa terreno segregado
Una junta que tampoco informa nada, absolutamente nada a los propietarios de cómo marcha la operación de compraventa de un terreno segregado, propiedad de la ex explotadora (con restaurante, cafetería, terraza y otros), pero con una importante serie de elementos comunes muy importantes con la comunidad de propietarios, nada menos que el agua y la luz, además de almacenes, recepción y aseos.
Con un complejo debate competencial al que los propietarios no solo no deben de renunciar, sino reivindicar al máximo en el proceso de las operaciones de compraventa.
Pero la directiva sigue muda con la inmensa mayoría de los propietarios. Menos, según relata alguna fuente confidencial, dos o tres de su estricta confianza. ¿Y…? ¿V.V.? ¡Ay estas directivas insolidarias, sin piedad ni corazón con los comuneros…!

Una Junta Directiva aferrada al poder, pegada a los cargos año tras año como si les fuera la vida en ellos a pesar de que buena parte de los propuetarios les ha pedido que dejen paso a otros responsables por el bien de la transparencia. Esperemos que haya una nueva Junta en la pròxima Asamblea.