El reloj de la iglesia de San Fernando de Maspalomas camina fuera de juego.
El caminante va paseando tranquilamente por la Avenida de Tejeda, para que nos situemos, en donde se alza la iglesia de San Fernando de Maspalomas. Ya no hay nubes. Hace sol, las aguas de la borrasca «Therese» se van amansando, tras haber dejado un susto en algunos, una admiración en muchos, una alegría en todos y un esfuerzo extraordinario de los equipos de emergencia y socorrismo.
Aunque con poco tiempo el caminante se sienta en la terraza «El Churrito» para saborear las delicias que emanan de la cocina que pilota Tomás Grimón Viñoly, que es un artista, y que desde primeras horas de la mañana ya se anda entretenido en sus ocupaciones ante la clientela, mostrando los mejores churros de Maspalomas, y otra serie de buenos productos, bocadillos de vuelta, de pechuga, de lomo, de bacon, de pata de cerdo, de pan con tomate», de jamón, de queso, y sandwichs de numerosas variedades, que, para no engañarnos, son una delicia.

Tomás Grimón preparando unos deliciosos churritos madrileños
Reloj no marques las horas
De repente, porque las cosas son como son, echamos un vistazo al reloj de la iglesia de San Fernando que marcha fuera de juego sobre la realidad. Y cuando son las 9, más o menos, el reloj eclesial, marca las once y veinte.
— ¡Carajo…!

Tomás y su hija Zaida ante la puerta de «El Churrito»
Un reloj que despista a cualquiera y que, como señala el bolero «El reloj», es preferible que no marque las horas…
Quizás se adapte al nuevo horario que empezará a regir el próximo fin de semana, aunque el vecindario ya se ha acostumbrado… ¡Cosas vefredes, Nicomedes…!
Fotografía: Tomás Grimón
