Una propuesta de Aldi, que el 19 de agosto abre un supermercado en Sonneland.
El verano trae altas temperaturas que invitan a adaptar nuestra alimentación y asegurar un adecuado aporte de agua y nutrientes esenciales.
Además, durante esta estación, es común cambiar los horarios para comer, el peso de cada comida en nuestra dieta y el tipo de elaboraciones.
En cada época del año seguimos una alimentación diferente, por ejemplo, en invierno podemos preparar platos de cuchara calientes, estofados o potajes que en verano no nos apetecen tanto. Y esto tiene sus razones.
Algunas recomendaciones de alimentación en verano
1. Opta por comidas frescas y preparaciones ligeras: Elige alimentos frescos y métodos de cocción ligeros como salteados, sopas frías, a la plancha, al horno, al papillote o al vapor. Las ensaladas y platos fríos elaborados con hortalizas, cereales, tubérculos o legumbres, junto con frutas frescas, son indispensables en la dieta en verano.

Las frutas y hortalizas de verano cuentan con una amplia variedad de nutrientes, sobre todo vitamina C y fibra. Además, tienen un alto contenido en agua que, junto a las bebidas no azucaradas, nos ayudan a mantener una correcta hidratación, algo muy importante en esta época de altas temperaturas. Estos alimentos pueden proporcionar entre 700 y 1000 ml de agua diaria y también son una fuente crucial de electrolitos, esenciales para una buena hidratación. Frutas como el melón, la sandía y los cítricos, así como hortalizas como el pepino y el tomate, son especialmente útiles.
2. Evita comidas pesadas y alimentos grasos: Limita el consumo de comidas copiosas y alimentos ricos en grasas como embutidos, bollería, helados cremosos y comida rápida. Estos alimentos pueden causar digestiones más lentas y pesadas, lo cual no es ideal en climas cálidos.
3. Aprovecha productos de temporada: Durante esta estación, podemos aprovechar para comprar alimentos frescos de temporada, que son una opción nutritiva y respetuosa con el medio ambiente. Asimismo, al escoger productos locales también estamos apoyando la economía de nuestra comunidad.
Variedad de frutas, hortalizas, pescados, mariscos y legumbres
El verano ofrece una gran variedad de frutas y hortalizas, pescados, mariscos y legumbres para incluir en la dieta. Los alimentos de verano son:
Frutas: melón, higos, sandía, ciruelas, peras, melocotones, albaricoques, nectarinas, paraguayos, plátanos y aguacates.
Verduras: calabacín, berenjena, lechuga, ajos tiernos, rábanos, calabaza, cebollas, judías verdes, nabos, pepino, tomates, pimientos, remolacha y zanahoria.
Pescados y mariscos: sardina, boquerón, jurel, bonito, emperador, atún, mejillones, gambas, calamares, nécoras, almejas, entre otros.
Legumbres: pochas, alubias y guisantes frescos. Estas se pueden preparar en humus o como acompañamiento de otros platos o en ensaladas.
4. Prioriza la salud alimentaria: La seguridad alimentaria es fundamental, especialmente en verano. Asegúrate de lavar bien las manos, superficies y utensilios. No rompas la cadena de frío de los alimentos y desinfecta las frutas y hortalizas que se consumen crudas y sin pelar. En este post te contamos más sobre cómo desinfectar frutas y verduras.
Mantén separados los alimentos crudos de los cocinados, ya que estos pueden volver a contaminarse al estar en contacto con productos crudos. Asimismo, se deben de seguir las recomendaciones de almacenamiento, conservación y uso indicadas en las etiquetas de los alimentos envasados, para garantizar que el producto es seguro para su consumo.
También es importante cocinar bien los alimentos, especialmente los huevos, pescados, mariscos y carnes de ave. Estos pueden estar contaminados por microorganismos que se eliminarán con el calor.
