La playa de Maspalomas, uno de los epicentros turísticos, sigue cuajada de inmigrantes con sus mercancías. También de «peinadoras» afro.
Y allí, en la playa de Maspalomas, a orillas misma de la mar, en el atractivo y sugerente paseo, se encuentra un recorrido continuado de inmigrantes africanos, la inmensa mayoría ilegales, que un día sí, y otro también, instalan y extienden, como ya hemos dejado constancia en otras informaciones, unas sábanas en las que exponen sus mercancías falsificadas con gorras, pulseras, bolsos, relojes, gafas, sombreros, manteles, y otras ofertas, junto a hoteles, restaurantes, centros comerciales de tiendas, cuyos dueños pagan religiosamente sus impuestos, y no pasa nada.
En ese largo paseo, se encuentran en un lugar al aire libre, con la brisa del mar, en ese recorrido que va bordeando la Charca, hasta el Faro de Maspalomas, otro emblema turístico, ofertando sus mercancías, falsificadas, y haciendo una competencia desleal a los comerciantes.

«Peinadoras» de trenzas y rizos afro
A los habituales vendedores de esas baratijas también se añaden unas cuantas «peinadoras«, por darles un nombre, expertas en elaborar trenzas, rizos y peinados afros a pequeñas y jóvenes, mientras la playa de Maspalomas, un lugar mágico, de mil encantos, se va llenando, cada día un poco más, con esa larga y numerosa serie de inmigrantes africanos, la mayoría ilegales, que tratan de captar a sus hipotéticos y potenciales clientes…
Entendemos que una playa tan sugerente y sugestiva, como la de Maspalomas, no debiera desvirtuarse hasta los extremos que pareciera estar llegando. Menos, aún, en ese lugar y escenario tan representativo como el que se manifiesta entre las Dunas y el Faro.
P. D. Todo ello escrito con el mayor respeto y consideración tanto humanitaria como solidaria hacia todos.
