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León XIV: “No podemos acostumbrarnos a contar muertos”

León XIV pronuncia su discurso sobre migración en el Muelle de Arguineguín

Desde el Muelle de Arguineguín, el Papa pidió proteger la dignidad migrante y no pasar de largo ante cayucos y pateras.

El mensaje de León XIV desde Arguineguín

El Papa León XIV se ha dirigido desde el Muelle de Arguineguín, a todos, con la referencia expresa al panorama, la situación y la intensidad del programa migratorio.

Un problema que ha abordado, tras escuchar diversos y emotivos testimonios, con una palabra clara y contundente, dejando constancia, como respuesta, de que respondía con unas palabras del Evangelio junto al mar.

Todo en medio de un decorado con el fuerte sol como testigo, y, a sus espaldas, la imagen de las aguas de la mar, que tantos cadáveres se ha llevado consigo, dejando constancia de que hay que ante el hermano que llega, con el miedo, el hambre, el desierto y la violencia, señalando que él, en su condición papal, lleva el anillo del pescador, exponiendo la metáfora de que, al lado de Galilea, sería pescador de hombres.

Retrato de León XIV en Arguineguín durante su visita dedicada a la realidad migratoria
León XIV en El Muelle de Arguineguín.

Unas palabras que continuarían con un mensaje claro sobre las miles de personas arrancadas a su tierra y de cuerpos arrancados a las aguas y que la dinámica isleña no puede desentenderse de estos problemas.

Una alocución expuesta con el sosiego y la identidad papal al referirse a que los discípulos de Jesús no pueden estar ajenos a toda esta problemática, en medio de la indiferencia de muchos mientras otros son víctimas de la explotación y el olvido.

A propósito de la realidad planteada en las manifestaciones de las intervenciones que le precedieron en el acto, con unos testimonios de señalada intensidad, el papa León XIV manifestó que «creemos en Dios» y que con la imagen de «Cristo sobre las aguas«, tras haber escuchado los mensajes respectivos de la crudeza migratoria, subrayó que «se trata de poner todo en manos de Dios, donde el ser humano sufre«.

La dignidad de quienes migran

El sol latía en la escenografía con fuerza, las aguas iban y venían entre unas olas suaves, el Papa de espaldas a la mar y mirando a la audiencia, quiso dar las «gracias de corazón a cuantos se unen a la acogida y la ayuda«, refiriéndose, de nuevo, «al drama, la pobreza, la guerra, la explotación«, para exponer:

«Queridos migrantes, quiero inclinarme ante la dignidad, ustedes son personas, y la vida tiene que ser protegida«.

“No podemos pasar de largo”

Poco después habló de «los cementerios de lápidas» en el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, de que «no podemos pasar de largo ante cayucos y pateras» y de que «hay que vivir con dignidad«.

También insistió en el mensaje de que «hay que vivir con dignidad«, del «derecho a no tener que emigrar«, que «no se robe el pan a los pobres» y que «no se robe acostumbrarnos a contar muertos«.

Una llamada a las autoridades

Un silencio inmenso en el largo discurso de León XIV, el sol amarilleaba el decorado y las aguas azulaban el fondo. Sonaba ese ligerísimo vaivén de las olas. En su discurso y testimonio, que quede constancia, un silencio que llegaba al alma de todos los presentes, sobre todo cuando apeló a las autoridades civiles, a los parlamentos y a las organizaciones internacionales».

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