Maspalomasplus.com

León XIV en Arguineguín lanza flores por los migrantes muertos en el mar

León XIV lanza un ramo de flores al mar en el Muelle de Arguineguín

León XIV en Arguineguín cerró su visita con una ofrenda floral al mar, en medio de un impresionante silencio

La presencia del Papa León XIV en Arguineguín finalizó con un acto testimonial y simbólico, cargado de emoción. En los rostros de muchos asistentes pudieron apreciarse lágrimas.

Tras una amplia ovación a su discurso, el Papa se acercó a un lugar próximo. Allí tomó un ramo de flores que le ofrecieron dos inmigrantes, Musa Danso y Pa Saikou. Todo ocurrió en medio de un silencio sobrecogedor. Un silencio que latía con vehemencia en el alma.

El Papa León XIV mostraba un rostro compungido, emocionado, sobrecogido. Con la mirada fija en las aguas del Atlántico, se escuchaba tan solo el silencio. Las aguas iban y venían en el tránsito de un día tranquilo, cuajado de la severidad de la mar y repleto de la emoción de todos.

leon-XIV-arguineguin
El papa León XIV en el muelle de Arguineguín

La vista permanecía fija en esas aguas, siempre duras, que se extienden entre África y Canarias. Es la ruta atlántica de mayor dureza, donde tantos y tantos cadáveres han sido devorados tras desaparecer de cayucos y pateras. Miserables cayucos, humildes pateras.

Hacia la una y media de la tarde, el Papa miraba esas aguas en un silencio continuado, transparente y reflexivo. De repente, León XIV lanzó a la mar el ramo de flores. La ofrenda se llevó consigo la hondura de todos los presentes. Los dos inmigrantes que le acompañaban temblaban en el alma de su aventura.

Unos instantes después, las flores caminaban aguas abajo, o aguas arriba, quién sabe. Quizás hacia el este, o acaso hacia el oeste. Una emoción contenida temblaba, latía y penetraba en los presentes y en los telespectadores.

La escena se difuminaba, paulatinamente, por los caminos de lo desconocido. Aunque, eso sí, con rumbo al recuerdo de los miles de muertos en el sendero de sus sueños y anhelos. Personas que nunca regresaron, ya, a la vida.

¡Tantos y tantos personajes anónimos…!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio