Exhibición de clases gratuitas de ballet clásico y de jazz lírico comercial con el pedagogo Nacho Quevedo y el profesor y bailarín David O’Connor
El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana ha celebrado el Día Internacional de la Danza 2026 con el lema “Fluye con el ritmo, baila como el agua”, ofreciendo dos talleres de baile gratuitos, de ballet clásico y de jazz lírico-comercial, en la explanada de la Plaza del Camellero, en San Fernando de Maspalomas, y la proyección de la película de animación ‘Ballerina’ en el Centro Cultural de San Fernando.
Las sesiones comenzaron con la clase de clásico a cargo del artista y pedagogo de danza clásica Nacho Quevedo, profesor de la Escuela Municipal de Música y Danza de Telde. El taller dedicado al jazz lírico-comercial lo impartió el polifacético artista de circo, bailarín, coreógrafo y profesor de baile David O’Connor, con más de 20 años de experiencia en la industria del entretenimiento, que ha trabajado en espectáculos como Eurovisión y con artistas internacionales en todo el mundo.
Entre ambos talleres se ofreció la lectura del «Manifiesto del Día Internacional de la Danza 2026«, cuya autoría estuvo a cargo de la famosa bailarina y coreógrafa canadiense Crystal Pite. Durante sus más de 35 años de trayectoria coreográfica, la fundadora de la compañía Kidd Pivot, en Vancouver, ha creado más de sesenta obras para instituciones como el Royal Ballet, el Teatro de la Danza de Países Bajos, la Ópera de París y el Ballet Nacional de Canadá. Sus piezas, en las que aborda temas cruciales como el conflicto, la adicción, la mortalidad, la conciencia o el trauma, entre otros, le han reportado numerosos reconocimientos tanto en su país como a nivel internacional.

Elena Alamo, segunda teniente de alcalde, con un grupo de alumnas en el Día Internacional de la Danza
Lenguaje del alma
El manifiesto lo leyeron alumnas de las distintas escuelas de danza y baile del municipio. En su mensaje, Pite describe el movimiento humano como lenguaje de la acción, con el que puede comunicarse deseo, alegría, ambivalencia, frustración, amor, derrota, necesidad, coraje, desesperación… y matiza el baile y la danza como la pureza con la que el cuerpo puede expresar tales sentimientos, emociones y sensaciones.
En el mismo se señala que “Todos somos bailarines. La vida nos mueve y nos danza. Escribimos con el cuerpo y en un lenguaje sin palabras que todos comprendemos. Al bailar habitamos con gracia el espacio interior y el que nos rodea”. La autora sostiene que la danza no necesita justificación ni explicación porque “está hecha de nosotros” y que “si estamos atentos, la danza puede ofrecernos destellos del alma”.

