Un análisis del coste de vida evidencia cómo los gastos diarios más sencillos comprometen la economía doméstica
La vida se ha puesto tan cara que se hace muy difícil abordar todos los gastos que rodean a un trabajador.
Hace pocos días Paco Molina, al frente de Karuna, un servicio humanitario de relieve, que facilita comidas, ropas y otros enseres a los cada día más numerosos demandantes de esos primeros auxilios, nos señalaba que a su servicio acuden multitud de personas «hasta con nóminas de 1.400 euros«.
¿Cómo puede ser eso? Bien sencillo, lamentablemente. Porque si el trabajador ya se encuentra emancipado tiene que hacer frente al gasto de alquiler de vivienda. Poco es. Vamos a dejar el alquiler de un apartamento en un chollo de 700 euros, vale. Aunque ya no se encuentran alquileres a ese precio ni en el último rincón de estos lares por San Fernando de Maspalomas. Menos aún, claro es, en el Campo Internacional.
Si el trabajador viviera solo en su apartamento, tendrá que afrontar los gastos propios de comida, ropa, agua, luz, teléfono, ordenador, televisor, vehículo, gasolina, impuestos, gastos festivos… Si vive en compañía de una pareja, la pareja tenderá que acoquinar una cantidad o sueldo de entre 800 a 1.000 uros simplemente para ir tirando del carro.
Mucha tela al medio para un sueldo, que hemos estipulado en 1.400 euros… Y que no le llega por muy ahorrativo, prudente y esmero que le ponga al ahorro el trabajador citado.
— ¿Nos echamos una cerveza? –le dice un amigo.
— ¡JVamos allá…! — responde el trabajador milcuatrocientos eurista
El trabajador se piensa en el porcentaje de un gasto de 1,80 euros/día por un caña de cerveza. Lo que, de ser diaria, ya de por sí representa y supone ni más ni menos que un 3,85% de su sueldo. Eso sin añadir imprevisto alguno: Que se estropee la lavadora, una multa, un traspiés cualquiera…
El impacto de la cesta de la compra en el presupuesto familiar
De asistir a un espectáculo de pago, no quiere saber nada, la visita al supermercado le da, simplemente, vértigo, tan solo mirando los precios de elementos básicos, leche, pan, pollo, huevos; de salir a la calle, tampoco, de darse un homenaje cualquier día, tampoco…
Pequeños consumos diarios y su peso en el salario medio
Y es que, como dice el trabajador: «Si una simple caña, costumbre muy española, cuesta, ya, de precio medio, 1,80 euros, con tan solo una caña al día ya son 54 euros/mes. Solo por una cerveza al día, que tampoco resulta un vicio ni un lujo ni estar enganchado a una adicción…
Nota: Se admiten opiniones, por supuesto.
